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7 de abril de 2010

Intensidad


Que poder intenso transmiten mis deseos, que a mares de distancia mis labios te susurran y tu piel se fragmenta en mi demanda. Palpitas al ritmo de mi canto... Las frases se deslizan como caricias suaves y a contramarea percibo la excitación que te despierta. Basta cerrar mis ojos para sentirte ahí, clamando a viva piel por el roce profundo de los cuerpos. En este sueño de dos no cabe interrupción alguna, el contrapunto de la danza está marcado y la música gira en una elipse ascendente. Transpiras, abrevas del aire recreando lo que en ti ha quedado como marca de fuego, sin resquebrajos de tiempo. No hay olvido, basta una leve brisa para avivar cenizas e impulsar la rueda del ritual infinito. Como sacerdotisa, recreo con la palabra el conjuro de los iniciados y recorremos por enésima vez la ruta virgen del placer. Dejamos de lado inhibiciones falsas, pudores mal aprendidos y lealtades obsesivas que no conducen a puerto alguno. Es la inquietante posibilidad de consumirnos en el fuego amatorio lo que importa. Te entregas y me entrego. Sólo en el desprendimiento absoluto volveremos a descubrirnos uno.

25 de febrero de 2009

Tristeza


Hoy tengo ojos de agua, cuerpo lánguido, silencios internos y vacíos cuyo fondo no alcanzo a tocar. Quiero que me tomes con fuerza y sacudas la desgana que me gana, que lamas mis entrañas hasta que no quede rastro de pesar. Rásgame la piel, hazla jirones, que escurra hasta la última gota de dolor... ¡y que entre el aire!
Que se ventilen las ideas, que fluya el desánimo, que logre secar el llanto... Tómame a saciar, hasta que desfallezca esta versión mía que se arrastra y diluye por las rendijas. Siento una desazón que me carcome: ¡encuéntrala, muérdela, acábatela a besos! Lléname de mariposas el pecho, diles que acaben con los bichos que me arrugan el ceño, me jalan los ojos y hurtan todas las lágrimas que llevo desde que te conozco y fui feliz. Ante todo, preserva mi corazón: sácalo y guárdalo, puede que sea lo único que conserves. Me rebasa el cansancio de la espera de esa promesa vana que no llega a cumplirse. Arráncame de mi, re-invéntame en otra piel, afíname en otros huesos menos porosos y frágiles por las incertidumbres. Ábreme y llévate lo poco que encuentres: me consume la nada, hoy soy Nada.

28 de enero de 2009

Candente


Recuerdo la primera vez que vi tu huella en la arena.
Diamantina de luz titilaba a tu paso.
Las ondas de sol creaban un espectro que te difuminaba...
Más de una vez te creí un espejismo y extasiada te seguí.
La mar sazonaba el ambiente y un gusto a sal atizaba el fuego de mi boca.
...Candente...

En medio de un suspiro alcancé a tocar tu pecho desnudo, virilidad expuesta, afrodisíaca...
Tus ojos adquirían tonalidades de arcoiris y el enigma que te envolvía marcaba sus propios surcos.
Mi deseo temblaba bajo el sol abrasante.
...Candente...

Extendiste tu brazo y a tu contacto estallaron las chispas de un incendio.
Me envolviste en tu cuerpo y desaparecí del mundo para entregarme tuya...
El agua ancestral resultó nuestro cobijo.
Vi partir sin pudor las prendas diminutas y todo obstáculo vencido.

...Candente...

Me hice agua, me diluí en tus poros y aún conservas sabor a mi en los trazos profundos de tu boca.

22 de enero de 2009

Pornografía


Buscando el canal de siempre u otro cualquiera, qué más da, tope con uno porno, tan burdo, tan impuesto, que retuvo mi atención por algunos momentos... ¿Cómo pueden ofrendar sus cuerpos sin sumergirse mutuamente en las miradas? ¿Por qué la fusión de nuestro abrazo se traduce en ellos en una acrobacia insulsa? ¿Creerán que haciendo muecas avivan los deseos? Parecían maniquíes articulados saciando una sed falsa... ¡Que alejados del rito corporal que deviene en formas infinitas del encuentro! Su piel no vibraba como la mía cuando susurras apenas la caricia, sus ombligos carecían del imán que me une al tuyo, sus poses como estigmas no producían el misterio infinito que soplas en silencio por mi oído... No es el brillo del reflector, es que la muerte les ha invadido sin saberlo...

15 de enero de 2009

Frío


El amanecer nos sorprendió con niebla, frío y sábanas calientes que no deseaban despedirnos. Nuestras miradas se cruzaron con el halo de la satisfacción de un sueño compartido, las bocas se buscaron, las lenguas se abrazaron. Nos recogimos dentro y permitimos que nuestras diestras se encontraran. Uno a uno los dedos se tocaron, reconociendo con la luz del día las siluetas trazadas por la noche... 
Al calor de tu cuerpo me amparé, al calor del mío te refugiaste. Afuera el ritmo de la vida se volcaba incesante, presuroso. En nosotros la paz de los abrazos. Cerré los ojos para sentirte mío, me dejé ir para ofrecerme tuya. Llovía... Las gotas resbalaban por la ventana y su humedad rozaba mi entrepierna. Paisaje sonoro el de la calle agobiante, dentro de mi anhelos fluyendo liberados.
Mi espalda dejándose ir contra tu pecho, tu nariz en mi cuello, palabras susurrantes en mi oído, piernas multiplicadas y manos que no saben estar quietas...
La mañana avanza. La temperatura demanda abrigos y bufandas. Reímos cómplices, tenemos un secreto: todo el calor guardado en una cama...

13 de diciembre de 2008

Cómplice


Bajo la mirada cómplice de la luna llena, danzamos por nonésima vez el ritual amatorio a que nos invoca cada noche. No es la primera ocasión en que asiste puntual a nuestra cita, pero ahora la sentí más dispuesta a trascender su estatus de testigo, para ser partícipe de la ofrenda al amor de nuestros cuerpos. Descorrió el manto nocturno osada y sin recato, imponiendo su reinado a cualquier astro. Encendió la noche con su estela para evitar confundirse en las siluetas. Se coló por todos los resquicios, impaciente, sin tacto y vencedora del espacio. No hubo manera de guarecernos de ella: doble desnudez a su acecho brillaba. En tus ojos, como espejo mostraba las transformaciones sutiles del encanto. La sentí penetrar en mí, ávida de un impulso carnal que la confirmara plena en su unidad de seda. Deseosas de ti, ambas nos escabullíamos por tus brazos dejando una estela titilante de estrellas... El éxtasis nos encontró con ella en tu regazo. Enigma lunar, te desentrañaré a bocanadas sin descanso, escurrirá tu jugo de mi boca y una frase no antes revelada nos será dicha. El día traerá la fecha prometida y en ti la noche ya no tendrá cabida.


9 de diciembre de 2008

Historia


Que gozosa forma de descubrir que tengo una cana profundamente sexy! Reina solitaria en una selva espesa-oscura por donde te aventuras, sabio explorador. Surgió sin previo aviso, como blanco estandarte de una frontera conquistada y vuelta a conquistar, para garantizar el paso franco que te ánima...
No recuerdo en qué tiempo comenzamos a vernos, pero cierro los ojos y veo con claridad los montes que ascendiste para llegar a mi boca y poseerla. Desde entonces cada palabra requiere de tu aliento, cada palpitación la senda de tu nombre...
Atada a ti por un hilo invisible, navego la aventura de los días para llegar al firmamento constante de las noches. Cada caricia una estrella, cada regocijarnos un cometa...
¡Que embeleso el roce de los cuerpos! Tanto decirse en medio del silencio. Los pensamientos se engarzan en un collar de cuentas infinitas, entretejen la vida y nos visten de historia compartida...
Hoy no es ayer, es el lapso de tiempo en que se intensifican los deseos y los frutos nos bañan con su jugo. Mi aroma se confunde con el tuyo y aspiro una fragancia con tintes de universo...

27 de noviembre de 2008

Sonrojos


Sé que hay días que me imaginas desnuda porque hay mensajes del alma que me avisan... Las hojas crujientes y tostadas que la última resaca del otoño me regala, al tiempo que el viento juguetón me levanta la falda... El colibrí que hace un alto en mi ventana y me atrapa en su mirada... La descripción afrutada y etérea del último tinto que bebí en tu ausencia... La mano que de pronto se desliza y toca el corazón para sentir su prisa... La nota que resbala del libro y muestra un deseo encapsulado por ti...
...
La realidad se trastoca y parto a otra dimensión. Las conversaciones, murmullos distantes, capullos de aire-seda donde metamorfoseo mi cuerpo en suave pergamino para ti. Mi vista se evade hasta tu vista. En un suspiro largo y silencioso nos encontramos en el último rincón de los posibles. Las nubes danzan, el fuego nos abraza. Tu escritura táctil describe con infinita paciencia pasajes enteros en mi piel. Cada signo es un arrebato surgido de otros tiempos, navegaciones insospechadas para hallarnos nómadas del placer, sedentarios en la presencia.
...
Me acuno en una hoja volátil y también te imagino sudoroso y fresco. Con el cuerpo sonrío, te admiro. La picardía asoma a mi mirada y hay una pausa prolongada. Las palabras alrededor vuelven a cobrar sentido. Sin haberme ido regreso y por toda respuesta, me sonrojo.
...

26 de noviembre de 2008

Envío


¿Qué pasa si te mando un mensaje y te llega en medio de una junta: "De sólo pensarte me vine desde lo más profundo de mi ser. Estoy húmeda en todos los labios de mi cuerpo, anhelante de ti, preparada para introducirte dentro por esos mismos labios y provocar suave, lento, acompasados, que tú también te humedezcas"...? ¿Qué pasa si de imaginarlo, en esa misma junta te sonrojas sin motivo aparente y tu pene crece hasta el éxtasis y escalofríos de inusitado placer te recorren a marejadas sin descanso... y las razones de la sesión de trabajo desaparecen porque la urgencia de la piel demanda la intimidad recelosa del auto encuentro...? ¿Qué pasa si nadie entiende la felicidad que te embarga y el bienestar que te cobija? ¿Qué tal si aprendemos a estimularnos a la menor provocación, en la no presencia, en el silencio, de modo que el contacto real de nuestros cuerpos sea la continuación desbordada de esos atrevimientos a distancia...? ¿Qué tal si en lugar de soñarte mi deseo alcanza a tocarte...? ¿Qué pasa -me pregunto- si sólo dejo de darle vueltas a esta idea y marco por fin "enviar" a este mensaje?

6 de noviembre de 2008

Suspiro


Siento que nuestros cuerpos se hablan, que hay una corriente que los comunica y ellos dialogan más allá de nosotros. A veces es tan intenso que es como mirarlo de afuera...
Tengo la duda sobre si te extraño a ti y añoro la posibilidad de repetir la entrega, o si lo que en verdad anhelo es abrirme de nueva cuenta a la Vida, como cuando uno va confiado al abismo y el vértigo de la caída te abraza, te hace sabio, te pone alerta, te lleva al éxtasis, te asombra, te magnifica, te envuelve, te exige, te alimenta, te ama....
Mi cuerpo había estado dormido y luego lo he sentido distinto -que no ajeno- pero sí solo. De pronto llegas tú y por azar o premeditación del destino (casi lo mismo pero no igual) rescato saber que me gusta sentir y ser prodigiosa en las caricias.
Puedes tener la certeza de que esta tarde un profundo suspiro de mi alma se fue contigo...


4 de noviembre de 2008

Deseo


Quiero ser navegante exploradora de tu cuerpo. Crear rutas por donde nadie más haya transitado, en un afán por descubrir todos los recovecos del placer y marcar los puntos que te excitan... Contar con una cartografía a detalle de toda tu anatomía, ir más allá de donde hasta ahora has ido: enlistar tus lunares, las zonas de placer, las ondulaciones que te conducen al éxtasis. Tocar más allá de las caricias, reconocer lo que te gusta y traspasar esa frontera para darle nuevos significados al deseo. Inventar nombres para nombrar los ritos de tu desnudez, hacer que mis labios y mis pezones te rocen levemente para poder luego reconocerte a ciegas. Descifrar las esencias del aroma que me embriaga y cobra vida en ti. Cabalgar juntos sin rumbo establecido, con tu profunda mirada como brújula. Sin prisa, conocer tu geografía desmenuzándola con todos los sentidos: beberte a sorbos pausados y sin pausa, olerte por todos los rincones inimaginables, acariciarte con un dedo, dos, la mano, las dos manos, ¡con todo el cuerpo! Verte, en un acto de contemplación infinita, escuchar el crescendo de tu respiración, latir contigo... Deslizarme suavemente en ti para delinear otros contornos que te perfilan. Acompasarme a tu ritmo, ser tuya...

Piénsame porque te pienso
Y en el aire nuestros pensamientos pudieran encontrarse
...y fundirse, como los cuerpos en las llamas del deseo.