Hoy me gustó que preguntaras a qué edad nos dimos nuestro primer beso y que después de tanto tiempo nos sigamos besando... Me encantó hacer el amor contigo, y he de decir que con los ruidos tan cercanos de la calle a veces tenía la sensación de que el mundo nos observaba y eso era intimidante y excitante a un tiempo. Lo más sublime, si cabe decirlo, fue sentir al final cómo te dormías abrazado a mi y te dejabas ir... Sentí tu respiración y cómo nos mecíamos en un arrullo sigiloso... Me guiaba una ternura infinita al acariciar con suavidad y lentitud, una y otra vez, tu cabello, tu frente, tu piel; al besar con sumo cuidado tus párpados... Una paz muy especial te inundaba y esa misma paz nos envolvía. Fue maravilloso compartir de corazón a corazón esa paz.
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23 de noviembre de 2008
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